JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico Mas aún no había llegado a la tercera parte del camino, cuando viendo el aire dulce y pacífico de aquel hombre, paróse y se quitó el sombrero.
Por su parte, el anciano, reparando que no estaba ya solo, dirigió una rápida ojeada a su chaleco y casaca, que abotonó rápidamente.