JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Precisamente frente al convento de Carmelitas —replicó la madre—, y nos ha ofrecido colocarnos detrás de su compañía; tendremos allí un banco, y podremos ver muy bien bajar la gente de los coches.

Ahora tocó a Gilberto ruborizarse: no osaba sentarse a la mesa con aquella honrada familia; pero apenas podía resistir a la tentación de acompañarla.

Con todo, su filosofía, o más bien ese orgullo, del cual, según repetidamente le había dicho Jacobo, debía desconfiar, le dijo en voz baja: «Quédese en buen hora para las mujeres tener necesidad de otros: ¿pero tú, que eres hombre, no tienes brazos y hombros?».

—Los que no pueden situarse donde os he dicho —continuó la madre, como si hubiese adivinado el pensamiento de Gilberto y tratase de contestar a él—, no lograrán ver más que coches vacíos, y para eso no es necesario venir a San Dionisio.

—Creo —dijo Gilberto— que muchas personas habrán pensado como vos.

—Sí, pero no todas tendrán como nosotros un sobrino en guardias que les permita pasar.

—¡Ah!, cierto es —contestó Gilberto desalentado.

—¿Y quién impide que ese joven venga, si lo desea, en nuestra compañía? —interrumpió el padre, hábil en adivinar los deseos de su esposa.

—Sentiría molestaros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker