JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —En las aventuras de mi vida, es donde reside el fatal secreto que quisiera poder ocultar hasta a mà misma.
—Explicaos, hija mÃa. ¿Soy yo, acaso, la primera a quien habéis revelado vuestras desgracias? ¿No tenéis padres ni amigos?
—¡Mis padres…! —repuso la joven cruzando sus manos con dolor—: ¡Ay!, pobres padres, ¿los volveré yo acaso a ver? ¡Amigos…!, ¿tengo algunos, por ventura?…
—Vamos por orden —repuso madame Luisa procurando encauzar las palabras de la extranjera—. ¿Quiénes son vuestros padres, y cómo os habéis separado de ellos?
—Soy romana, señora, y habitaba en Roma con mi familia; mi padre es de la antigua nobleza, pero pobre como todos los patricios de Roma. También tengo madre, y un hermano mayor. He oÃdo asegurar que en Francia las familias aristocráticas que tienen como la mÃa un hijo y una hija, sacrifican el dote de esta para comprar una espada a aquel. Entre nosotros se invierte la dote de la hembra para hacer eclesiástico al barón, de suerte que yo no he recibido ninguna educación, pues ha sido preciso atender a la de mi hermano, que estudia, según decÃa ingenuamente mi madre, para cardenal.
—Continuad…