JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico A tientas subió la escalera y sin hacer ruido hasta tocar el candado de su aposento, en el cual Rousseau había dejado por complacencia la llave.
Diez minutos después, el cansancio había vencido sus meditaciones, y se quedó dormido aguardando con impaciencia que el día siguiente llegara.