JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico
JOSEPH BALSAMO. Memorias de un Médico —Nunca —repuso Balsamo— olvidan mis diablos que tienen el honor de habérselas con prÃncipes, y olvidan las palabras de M. de Conde, que ofreció a uno de ellos, si no se estaba quieto, sacudirle tan bien la piel, que tendrÃa que abandonarla o portarse más cortésmente.
—Muy bien —dijo el cardenal—; ya me habéis tranquilizado: entremos al laboratorio.
—¡Si Vuestra Eminencia tiene la bondad de seguirme!
—Vamos.