La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Y ¿por qué os habéis apresurado tanto a morir? —preguntó Gilberto con tristeza.

—Sí —dijo Mirabeau—, hay momentos en que yo me pregunto esto mismo, como vos lo hacéis ahora; pero escuchadme bien: yo no podía nada sin ella, y ella no ha querido. Me comprometí como un necio; había jurado como un imbécil, siempre sometido a las alas invisibles de mi cerebro, que se llevan el corazón, mientras que ella no había jurado nada ni se había comprometido a cosa alguna… Así, pues, todo es mejor, amigo mío, y si queréis prometerme una cosa, ningún sentimiento doloroso perturbará ya las pocas horas que me quedan de vida.

—Y ¿qué puedo prometeros, Dios mío?

—Pues bien; prometedme, si mi paso de esta vida a la otra fuera demasiado difícil y doloroso, prometedme, doctor —y no es solamente al médico, sino al hombre y al filosofo a quien solicito—, prometedme que me ayudaréis.

—Y ¿por qué pedís semejante cosa?

—¡Ah!, voy a decíroslo; es porque siento que aunque la muerte está aquí, conozco también que en mí queda mucha vida. No muero difunto, querido doctor, sino vivo, y el último paso será duro de franquear.

El doctor inclinĂł su rostro sobre el de Mirabeau.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker