La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Según todas las probabilidades, señora, habré salido de ParÃs hoy a medianoche.
—¿Acompañáis a vuestro hermano, o seguÃs dirección opuesta a la suya?
—Creo, señora, que vamos por el mismo camino.
—¿Le diréis que me habéis visto?
—Si, señora, pues a juzgar por su solicitud para enviarme a veros, y por las reiteradas recomendaciones qué me ha hecho para que no me reúna con él sin haberos visitado, seguramente no me perdonarÃa semejante olvido.
La joven pasó la mano por sus ojos, exhaló un suspiro y dijo, después de un instante:
—Vizconde, sois caballero y vais a comprender todo el alcance de lo que pienso pediros; contestadme como lo harÃais si fuese verdaderamente vuestra hermana, contestadme como lo harÃais para Dios. ¿Corre algún peligro grave el Conde en el viaje que emprende?