La Condesa de Charny
La Condesa de Charny QuerÃa volver al castillo, preguntar e informarse; pero el Rey le detuvo.
El pequeño DelfÃn lloraba, llamando a su mamá.
La princesa Royale, madame Isabel y la señora Tourzel, no podÃan consolarle.
El terror redobló cuando se vio volver a la luz de varias hachas el coche del general Lafayette, que volvÃa al Carrousel.
He aquà lo que habÃa ocurrido:
En la puerta del patio, el vizconde de Charny, que daba el brazo a la Reina, quiso tomar por la izquierda; pero la Reina le detuvo.
—¿Adónde vais? —preguntó.
—A la esquina de la calle de San Nicasio, donde nos espera mi hermano —contestó Isidoro.
—¿Está la calle de San Nicasio a orillas del agua? —preguntó la Reina.
—No, señora.
—Pues bien, vuestro hermano espera en el postigo próximo al agua.
Isidoro quiso insistir; pero parecÃa tan segura de lo que decÃa, que durante un momento dudó.
—¡Dios mÃo, señora —exclamó—, tengamos mucho cuidado, porque todo error nos serÃa mortal!
—A orillas del agua —repitió la Reina—, yo lo he oÃdo muy bien.