La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —SÃ; en dos horas… Ayer, a las once u once y media de la noche, han debido salir de las TullerÃas, y al mediodÃa habrán llegado a Châlons… Pongamos cuatro horas y media para recorrer las cuatro leguas que nosotros acabamos de franquear…; deben estar aquà a las dos, lo más tarde. Ahora comeremos, porque estoy esperando un destacamento de húsares que debe venir con el caballero de Goguelat; trataremos de hacer durar la comida todo el tiempo posible.
—¡Oh, señor duque! No tengo ganas.
—No importa, haced un esfuerzo y comeréis.
—Está bien, señor duque.
—Haremos porque se prolongue la comida todo el tiempo posible, para tener un pretexto de permanecer aquÃ… ¡Mirad, mirad! ¡Ya llegan los húsares!
Y, efectivamente, se oyó la trompeta y el paso de los caballos.
Un momento después el señor de Goguelat entró en el cuarto y entregó al duque de Choiseul un despacho de parte del señor de Bouillé.
Este pliego contenÃa seis firmas en blanco, y el duplicado de la orden formal dada por el Rey a todos los oficiales del ejército, cualquiera que fuese su grado o antigüedad, de obedecer al duque de Choiseul. Este mandó llevar los caballos a la cuadra, distribuyó pan y vino a los soldados y se puso a comer.