La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —¡Ah! ¡Veréis cómo no vienen! ¡Pobres amos! ¡Alguna desgracia debe haberles ocurrido!
El pobre hombre aumentaba con su desesperación la inquietud del duque de Choiseul.
Dieron las dos y media, las tres, las tres y media; ni correo ni coche aparecÃan. No se habrá olvidado que el Rey salió de Châlons a las tres en punto.
Mientras que el duque esperaba en medio del camino, la fatalidad preparaba en Pont-de-Sommevelle un suceso que debÃa ejercer la más grave influencia en el drama que referimos.
La fatalidad, repitámoslo, habÃa querido que, precisamente pocos dÃas antes, los vecinos de una propiedad perteneciente a madame d’Elbceuf, propiedad situada cerca de Pont-de-Sommevelle, rehusaran el pago de ciertos derechos y fueran amenazados con ejecuciones militares; pero la federación habÃa producido sus frutos, y los campesinos de los pueblos inmediatos prometieron socorrer a los de la propiedad de madame d’Elbceuf, si la amenaza se realizaba.
Al ver llegar y estacionarse a los húsares, los campesinos supusieron que estos venÃan con fines hostiles. Expidieron propios a Pont-de-Sommevelle y a los pueblos vecinos, y tres horas después se armaba el somatén en todo el paÃs.