La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Charny lo ha oÃdo todo; el Rey ha sido descubierto; Drouet ha marchado, y el conde salta de impaciencia.
En este momento llega Dandoins.
—¿Y los caballos? ¿Y los caballos? —le pregunta Charny apenas le divisa.
—Al instante vienen.
—¿Habéis hecho poner las pistolas en las pistoleras del mÃo?
—SÃ.
—¿Están corrientes?
—Yo mismo las he cargado.
—¡Bueno! Todo depende ahora de la velocidad de vuestro caballo, porque es indispensable que yo alcance y mate a un hombre que me lleva un cuarto de hora de ventaja.
—¡Cómo matarle!
—SÃ, de lo contrario todo está perdido.
—¡Vamos, pues, al encuentro de los caballos!
—No os ocupéis de mÃ; cuidad de los dragones, a quienes se trata de sublevar…; ved cómo el alcalde les está arengando… ¡No perdáis un solo instante, marchad… marchad!…