La Condesa de Charny
La Condesa de Charny En su consecuencia, deliberaron acerca de lo que convendría hacer. ¿Debían reunir los húsares e intentar un esfuerzo para salvar al rey, o montar a caballo y prevenir al marqués de Bouillé, a quien, según toda probabilidad, hallarían en Dun, e indudablemente en Stenay?
Dun no distaba de Varennes sino cinco leguas, y Stenay tan sólo ocho; en hora y media podían estar en el primer punto, en dos horas en Stenay, y marchar inmediatamente sobre Varennes con el pequeño cuerpo de ejército que mandaba el señor de Bouillé.
Se decidieron por este último partido, y a las doce y media, momento en que el rey subía al cuarto del procurador del Ayuntamiento, abandonaron el punto que les estaba confiado y partieron a galope tendido hacia Dun.
¡Era otro de los socorros inmediatos con que el rey contaba, y que se le escapaba también!