La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Los jóvenes por toda respuesta dieron la mano al conde de Charny.
Este entonces, volviéndose a la Reina, le dijo:
—Señora, dentro de una hora estará Vuestra Majestad libre, o yo muerto.
—¡Conde! ¡No pronunciéis esa palabra, que me hace mucho mal!
Oliverio se contentó con inclinarse en confirmación de su promesa, y sin inquietarse nada por un nuevo rumor, por una nueva algazara que se habÃa dejado oÃr y que parecÃa haberse perdido dentro de la casa, se dirigió a la puerta.
En el momento de poner la mano en la llave, la puerta se abrió para dar paso a un nuevo personaje que iba a mezclarse en la intriga harto complicada ya.