La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Tenéis razón, señora —contestó el duque de Choiseul.
Y volvió a ocultar la pistola en su pecho.
La Reina dirigió una mirada a Charny, admirada al ver que en aquel nuevo peligro no había sido el primero en presentarse: pero ¡cosa extraña! El conde parecía desear no ser visto por el recién llegado, y para esquivar sin duda sus miradas, acababa de retirarse al ángulo más oscuro de la habitación.
Pero conociendo al de Charny, la Reina no dudaba que en el momento en que fuese necesario, saldría a la vez de aquella oscuridad y aquel misterio.