La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Luis XVI comprendió bien pronto que nada podÃa esperarse de un hombre de aquel temple, y deseando acabar con él, preguntó:
—Pues bien; ¿dónde está vuestro compañero?
—AhÃ, detrás de mÃ.
Y dando un paso adelante, al decir estas palabras, dejó descubierta la puerta, por cuya abertura pudo verse a un joven que, apoyado en la ventana, vestÃa el uniforme de ayudante de campo.
También él se hallaba en el mayor desorden; pero era el del abatimiento, no él de la fuerza.
AparecÃa con las lágrimas por sus mejillas y tenÃa un papel en la mano.
Era el señor de Romeuf, el ayudante del general Lafayette, a quien conocimos a la llegada del caballero Luis de Bouillé a ParÃs.
Como se patentizó en la conversación que tuvo con el joven realista, Romeuf era patriota, patriota sincero; pero encargado particularmente, durante la dictadura de Lafayette, en las TullerÃas de vigilar a la Reina y de acompañarla cuando salÃa, supo conducirse, en el ejercicio de su cargo, con tan respetuosa delicadeza, que la Reina le habÃa manifestado más de una vez su reconocimiento.
AsÃ, al apercibirlo, exclamó con penosa sorpresa:
—¡Ah! ¡Sois vos!