La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Los dos hombres, encontrándose de frente se observaron un instante, sin que la mirada del noble pudiese hacer bajar los ojos al hombre del pueblo.
Más aún, Billot fue el primero que tomó la palabra.
—El señor conde —dijo—, me hizo el honor de anunciarme que me debÃa comunicar alguna cosa. Espero que tenga la bondad de hablar.
—Billot —preguntó Charny— ¿por qué os encuentro aquà encargado de una misión de venganza? Os creÃa amigo de nosotros los nobles, y además súbdito fiel del rey.
—He sido súbdito bueno y fiel al rey, señor conde; he sido, no vuestro amigo, pues semejante honor no estaba reservado para un pobre labrador como yo, pero sà vuestro humilde servidor.
—Y ¿bien?
—Y bien, ya veis que ahora no soy nada de esto.
—No os comprendo, Billot.
