La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Aquellos hombres, que eran unos honrados campesinos, le contestaron:
—Si no volvemos a nuestro pueblo, ¿quién celebrará la fiesta del Corpus y pondrá colgaduras en nuestras casas?
En medio de su ocupación, Billot fue interrumpido por el centinela.
Los dos hablaron en voz baja y animadamente.
En seguida Billot envió a buscar a Drouet.
Y se renovó la misma conversación a media voz, muy animada y con repetidos ademanes.
Después, Billot y Drouet fueron a casa del maestro de postas, que era amigo de este último.
El maestro de postas les dio dos caballos ensillados, y diez minutos después. Billot galopaba en dirección a Reims, y Drouet hacia Vitry-le-Français.
Al amanecer, apenas quedaban seiscientos hombres de la escolta, es decir, los entusiastas o los que estaban más rendidos; todos habÃan pasado la noche en la calle, echados sobre la paja que llevaron. Al despertar, muy temprano, pudieron ver una docena de personas con uniforme, que entraron en la intendencia y salieron corriendo un instante después.
En Châlons habÃan estado acuertelados los guardias de la compañÃa de Villeroy, y aún permanecÃan en la ciudad una docena de ellos.
Se presentaron a recibir órdenes de Charny.