La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Yo envié en busca de mi hermano, que acababa de llegar y de pasarme aviso de que esperaba en el salón Verde.
Al oÃr las palabras en el salón Verde, Andrea, que habÃa casi olvidado a Sebastián, con el interés con que escuchaba el relato de su esposo, recordó cuanto acababa de pasar entre ella y su hijo, y dirigió una mirada de angustia a la puerta de la alcoba, donde le habÃa encerrado.
—Pero dispensad, señora —dijo Charny—, os entretengo con cosas que os interesan medianamente, y sin duda os preguntáis cómo estoy aquà y para qué he venido.
—No, caballero —contestó Andrea—, todo lo contrario; lo que me hacéis el honor de referirme tiene para mà el mayor interés; y en cuanto a vuestra presencia en mi casa, bien sabéis que después de los temores que he tenido por vos, esta presencia, demostrando que no os ha ocurrido ninguna desgracia, no puede menos de serme agradable. Continuad, pues; el Rey acababa de deciros que fuerais a esperarle en su habitación, y vos enviasteis a llamar a vuestro hermano.