La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Barnave sabÃa que uno de aquellos tres hombres era el conde de Charny. ¿Cuál era? Lo ignoraba; pero a juzgar por el rumor público, debÃa pensar que Charny era el amante de la reina.
Barnave estaba celoso. Explique quien pueda este sentimiento en el corazón del joven; pero el hecho era positivo.
Esto fue precisamente lo que la reina adivinó.
Desde ese momento se creyó fuerte; conocÃa el defecto de la coraza de su adversario, y sólo se trataba de herir con precisión.
—¿Habéis oÃdo —dijo la reina dirigiéndose al rey—, lo que decÃa ese hombre que manda la escolta?
—¿Sobre qué? —preguntó el rey.
—Relativo al conde de Charny.
Barnave se estremeció.
No pasó esto desapercibido para la reina, cuya rodilla tocaba la del joven.
—¿No ha dicho que tomaba sobre él la responsabilidad de la vida del conde? —repuso el rey.
—Precisamente; y añadió que él respondÃa a la condesa de su existencia.
Barnave cerró los ojos a medias y puso mayor atención para no perder una sÃlaba de lo que la reina iba a decir.
—Y bien, ¿qué? —preguntó el rey.