La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —La condesa de Charny es una antigua amiga mÃa, la señorita Andrea de Taverney… ¿Creéis que al llegar a ParÃs convendrÃa dar licencia al conde para que vaya a tranquilizar a su esposa? Se ha expuesto a muchos peligros; su hermano perdió la vida por nosotros, y creo que serÃa cosa cruel para los dos esposos exigir que continuase en el servicio.
Barnave respiró y abrió los ojos.
—Me parece bien —repuso el rey—, pero dudo que el señor de Charny acepte.
—Bueno, en tal caso, cada cual habrá hecho lo que debÃa hacer; nosotros ofreciendo el permiso para retirarse al señor de Charny, y este rehusándolo.
La reina, por una especie de intuición magnética, comprendió que disminuÃa la irritabilidad de Barnave, el cual, dotado además de un corazón generoso, reconoció la injusticia que habÃa hecho a MarÃa Antonieta y avergonzóse de ello.
Hasta aquel momento su aire habÃa sido insolente y arrogante, como el de un juez en presencia del culpable a quien debe juzgar y condenar; pero de pronto este culpable, contestando a una acusación que ella no podÃa adivinar, manifestaba su inocencia o su arrepentimiento.
Pero ¿por qué vio su inocencia?