La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Eso quiere decir, niño —contestó Pétion—, que los franceses han jurado no tener más amo. ¿Comprendes tú esto?
—¡Pétion! —exclamó Barnave.
—¡Bah! —contestó Pétion lo más naturalmente del mundo—, explica la divisa de otro modo si le encuentras otro sentido.
Barnave guardó silencio, y parecióle que la divisa que tan sublime creÃa el dÃa anterior, era cruel en aquella situación.
Tomó la mano del delfÃn y la besó respetuosamente.
La reina enjugó una lágrima que asomó a sus ojos.
El coche, teatro de este singular drama, continuaba su marcha, rodando en medio de los gritos de la multitud, que conducÃa a la muerte a seis de las ocho personas que iban en él.
En esto llegaron a Dormans.