La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Esta importancia aumentó con la lectura de la carta, que le hizo considerar el tÃtulo de querida como un tÃtulo sagrado, porque era ya madre, y en las frases tan sencillas en que Catalina exponÃa su amor, vio la vida entera de una mujer sacrificada en expiación de la falta de una joven.
Abrió otra carta, y en seguida una tercera, en las que se leÃan iguales esperanzas de una dicha y de un porvenir venturoso, igual alegrÃa maternal, iguales temores, los mismos sentimientos, dolores y arrepentimiento.
Pero en medio de estas cartas vio otra cuya letra llamó su atención.
Esta letra era de Andrea.
Iba dirigida a él.
Un papel doblado en cuatro dobleces estaba unido a la carta por un sello de lacre con las armas de Isidoro.
La carta con letra de Andrea, dirigida a él, y que Charny halló entre los papeles de su hermano, le pareció cosa tan extraña que abrió primero el billete incluido en la carta antes de abrir esta última.
El billete estaba escrito con lápiz por mano de Isidoro, sin duda alguna sobre la mesa de una posada, mientras ensillaban un caballo, y contenÃa estas pocas lÃneas: