La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Es muy justo, en efecto, señor conde; pero yo me pregunto cómo habéis esperado tanto tiempo para cumplir con este deber.
—La reina olvida que yo habÃa prometido bajo mi palabra no ver más a la condesa sin su permiso.
—Y ¿ahora venÃs a pedÃrmelo?
—SÃ, señora —contestó Charny—, y suplico a Vuestra Majestad que me la conceda.
—Y en vuestro afán de ver a la señora condesa, sin duda prescindirÃais de ese permiso… ¿No es verdad?