La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Y como el diario no va firmado ni el artículo tampoco, se puede pensar que la Libertad misma es la que ha dictado en algún prospecto desconocido el relato de la fiesta, así como un ángel dictaba el Evangelio a San Juan.
Los dos esposos estaban allí llenos de creencia, de fe y de esperanza, viviendo en medio de un reducido círculo de amigos, Champagneux, Bosc, Lanthenas, y otros dos o tres tal vez, cuando un nuevo amigo ingresó en el círculo.
Lanthenas, que trataba familiarmente con los Roland, pasando en su casa días enteros, semanas y meses, presentó cierta noche a uno de sus electores que tanto había admirado madame Roland.
Se llamaba Bancal des Issarts.
Era hombre de treinta y nueve años, guapo, sencillo afable y religioso; no había en él nada que fuese en realidad brillante; pero tenía buen corazón y alma caritativa.
Había sido notario, y dejó su cargo para lanzarse de lleno en la política y en la filosofía.