La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —En tal caso —replica Lafayette—, corramos en su seguimiento.
Y escribe este parte:
«Los enemigos de la patria se han llevado al rey, y se ordena a los guardias nacionales detenerle».
En efecto, y notadlo bien, toda la polÃtica del año de 1791 y todo el fin de la Asamblea nacional, dependerá de esto.
Puesto que el rey es necesario para Francia, y puesto que deben traerle, es preciso que le hayan secuestrado y no que haya huido.
Todo esto no habÃa convencido a Lafayette, y por eso al enviar a Romeuf le recomendó que no se apresurase demasiado. El joven ayudante de campo tomó el camino opuesto al que llevaba Luis XVI, a fin de estar seguro de no alcanzarle.
Por desgracia, Billot iba por el buen camino.
Cuando la Asamblea supo la noticia, se produjo terror; y a decir verdad, al marchar el rey habÃa dejado una carta muy amenazadora, dando a entender muy claro que volverÃa para hacer entrar en razón a los franceses.
Los realistas por su parte levantaban la cabeza, alzando la voz. Uno de ellos, Suleau, según creo, escribÃa: