La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Caballero, cuando un padre os dice que no tiene la menor inquietud, podéis marchar. Dondequiera que se halle ahora Sebastián, bien sea en casa de la condesa de Charny, o bien en otra parte, no temáis nada, pues ya le encontraré.

—Vamos, puesto que lo deseáis, doctor…

—Os lo ruego.

Isidoro ofreció la mano a Gilberto, que se la estrechó con más cordialidad de la que acostumbraba con hombres de su clase, y mientras que el vizconde volvía al palacio, dirigióse a la plaza del Carrousel, penetró en la calle de Chartres, atravesó diagonalmente la plaza del Palais-Royal, costeó la calle de San Honorato, y perdido un instante en ese dédalo de callejuelas que desembocan en el mercado, se encontró en el ángulo de dos calles. Eran las de Plâtrière y de Coq-Héron. Ambas tenían para Gilberto terribles recuerdos; muchas veces allí, en el sitio mismo donde se hallaba, su corazón había latido más violentamente tal vez que en aquel momento; por eso vaciló al parecer un instante entre las dos calles, pero se decidió muy pronto y tomó la de Coq-Héron.

Bien conocida le era la puerta de Andrea, aquella puerta cochera del número 9, y por lo tanto no se detuvo porque temiera engañarse; era evidente que buscaba un pretexto para penetrar en aquella casa, y que, no encontrándole, pensaba en un medio.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker