La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Esta vez la reina esperaba también; pero como no es a Barnave, no se halla en el entresuelo de madame Campan, sino en su habitación, y no en pie, con la mano en el pestillo de la puerta, sino sentada en un canapé, con la cabeza apoyada en la mano.
Espera a Weber, a quien ha enviado al Campo de Marte, y que todo lo ha visto desde las alturas de Chaillot.
Para ser justos con la reina, y a fin de que se comprenda bien ese odio que profesaba a los franceses, según decÃan, y que tanto se ha censurado, después de referir lo que sufrió durante su viaje de Varennes, digamos lo que ha sufrido desde su regreso.
Un historiador podrÃa ser parcial; nosotros no somos más que novelistas y no nos está permitida la parcialidad.
Detenidos el rey y la reina, el pueblo no tuvo más que una idea, y era que habiendo huido la primera vez, podrÃan hacerlo otra, y más afortunados ganar la frontera.
La reina, sobre todo, era considerada como una hechicera capaz de volar por una ventana hasta un carro tirado por dos dragones, a ejemplo de Medea.
Estas ideas no circulaban tan sólo en el pueblo, sino que también los oficiales encargados de custodiar a la reina participaban de ellas.