La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Durante la noche que siguió a la escena que hemos referido entre Charny y ella, sus cabellos blanquearon casi completamente.
Al notar aquella triste metamorfosis sonrió con amargura, y cortándose un bucle le envió a la princesa de Lamballe, entonces en Londres, con estas palabras:
«¡Blanqueados por la desgracia!».
Ya la hemos visto esperando a Barnave, y conocemos las esperanzas de este pero era muy difícil inducir a la reina a participar de ellas.
María Antonieta temía las escenas violentas, pues hasta entonces todas habían sido contra ella, como lo probaban el 14 de julio, los días 5 y 6 de octubre y la detención en Varennes.
Había oído desde las Tullerías el rumor de la fatal descarga en el Campo de Marte, y su corazón se inquietó profundamente. De todas maneras aquel viaje a Varennes había sido una gran enseñanza para ella. Hasta aquel momento la revolución no había traspasado a sus ojos de la altura de un sistema de Pitt o de una intriga del duque de Orleáns; creía que París estaba conducido por algunos intrigantes, y aún decía con el rey: «¡Nuestra buena provincia!».
Pero había podido ver que la provincia era más revolucionaria aún que el mismo París.