La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Al observar de nuevo en aquella mujer una nueva desesperación, después de las muchas que había sufrido, todas las fibras compasivas de su corazón se conmovieron ante aquel gran infortunio.

Por eso, en vez de servirse súbitamente de esa fuerza magnética que ya una vez había ensayado en ella, trató de hablarle con dulzura, reservándose, si se mostraba rebelde como siempre, a emplear el medio correctivo que no podía faltarle.

De aquí resultó que Andrea, rodeada por lo pronto del fluido magnético, sintió poco a poco, por la voluntad, y casi diremos con el permiso de Gilberto, que este fluido se desvanecía, semejante a una bruma que se evapora, y que permite a los ojos penetrar en lejanos horizontes.

Por eso fue la primera en tomar la palabra.

—¿Qué buscáis, caballero? —preguntó—. ¿Cómo estáis aquí, y por dónde habéis venido?

—¿Por dónde, señora? —repuso Gilberto—. Por donde venía otras veces; pero estad tranquila, pues nadie sospecha mi presencia aquí… He venido a fin de reclamaros un tesoro, indiferente para vos, pero precioso para mí, porque es mi hijo… Lo que quiero es que me digáis dónde se halla, ya que le habéis atraído, haciéndole subir en vuestro coche, para tenerle aquí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker