La Condesa de Charny
La Condesa de Charny âParece que lo que ha vendido se paga caro en ParĂs âdijo la tĂa AngĂ©licaâ, pues de lo contrario no podrĂa dar monedas blancas a los niños que corren tras ella.
La tĂa AngĂ©lica no amaba a la joven.
Cierto que Catalina Billot era joven y hermosa y la tĂa AngĂ©lica vieja y fea; Catalina era alta y bien formada y la tĂa AngĂ©lica pequeña y medio coja.
Y por otra parte, en casa de Billot fue donde Ăngel Pitou encontrĂł asilo despuĂ©s de ser expulsado por su tĂa.
AdemĂĄs, Billot habĂa sido quien el dĂa de la declaraciĂłn de los derechos del hombre fue a buscar al abate Fortier para obligarle a decir misa en el altar de la Patria.
Todas estas razones eran suficientes, agregadas a la acritud natural de su carĂĄcter, para que la tĂa AngĂ©lica odiase a los Billot en general y a Catalina en particular.
Y cuando la tĂa AngĂ©lica odiaba, era de veras, como devota.
Por eso corrió a casa de la señorita Adelaida, sobrina del abate Fortier, para anunciarle la noticia.
El abate comĂa para su cena una carpa pescada en los estanques de Wallue, junto a la cual se veĂa un plato de huevos con espinacas.
Era dĂa de Vigilia.