La Condesa de Charny
La Condesa de Charny La enferma abrió los ojos, hizo un movimiento con la cabeza hacia Catalina y un relámpago de inteligencia brilló en su mirada, mientras que sus labios balbuceaban sonidos ininteligibles que no llegaban a ser palabras; su mano se levantó, como para completar con el tacto el sentido casi nulo del oído y de la vista; pero el esfuerzo fue inútil; los ojos se cerraron y el brazo cayó como un cuerpo inerte sobre la cabeza de Catalina arrodillada junto al lecho de su madre. Después la enferma volvió a su inmovilidad, de que había salido momentáneamente por la sacudida galvánica que le produjo la voz de su hija.
El padre Billot había rechazado a Catalina cuando esta le vio en el hospital.
La madre Billot salió de su letargo para atraer a su hija.
La llegada de la joven había producido una revolución en la granja.
No se la esperaba a ella, sino a Billot.
Catalina refirió el accidente ocurrido a su padre, y dijo que en París el marido estaba tan próximo a la muerte como la mujer en Pisseleu.
Mas era evidente que cada uno de los dos moribundos seguía distinto camino: Billot iba de la muerte a la vida; su mujer de la vida a la muerte.