La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Todos los labradores de las cercanías, los de Boursonnes, de Noue, Ivors de Coyolles, de Largny, de Haramont y de Vivieres habían asistido.

El alcalde de Villers-Cotterêts, el buen señor Longpré, fue uno de los primeros.

A las diez y media, la guardia nacional de Haramont, a tambor batiente y con bandera desplegada, llegó al punto de reunión sin que faltase un hombre.

Catalina, vestida de negro y con su niño en los brazos, de luto riguroso también, recibía a todos, sin que ninguno manifestase más sentimiento que el del respeto para aquella madre y su hijo.

A las once se habían reunido más de trescientas personas en la granja.

Solamente faltaban el sacerdote, los hombres de iglesia y los conductores.

Se esperó un cuarto de hora.

Nadie se presentó.

Pitou subió al granero más alto de la granja.

Desde la ventana se veía una extensión de dos kilómetros de llanura extendiéndose desde Villers-Cotterêts al pueblo de Pisseleu.

Por buenos ojos que tuviera Pitou, no vio nada.

Y bajó para dar cuenta al señor de Longpré de su observación, así como también de sus reflexiones.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker