La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Ah!… —exclamó Andrea, respirando sin escuchar, sin oír lo que Gilberto decía—. ¡Dios sea loado! El pecho del caballo le ha empujado fuera de la línea de las ruedas… cae, y está tendido sin conocimiento; pero no ha muerto… ¡Oh… no… no ha muerto… no… tan sólo se ha desmayado! ¡Socorro, socorro!… ¡Es mi hijo…, es mi hijo!…

Y profiriendo un grito desgarrador, Andrea volvió a caer casi desmayada en su asiento.

Por mucho que fuera el deseo de Gilberto de saber más, concedió a Andrea, palpitante, ese reposo de un momento, que tanto necesitaba.

Temía que, apurándola más, se le rompiese alguna fibra de su corazón, o que alguna vena se abriese en su cerebro.

Pero cuando creyó poder interrogar, preguntó:

—¿Qué más?

—Esperad, esperad —contestó Andrea—: Se ha formado un gran círculo alrededor del muchacho. ¡Oh!, por favor, ¡dejadme pasar, dejadme ver!… ¡Es mi hijo, es mi Sebastián!… ¡Dios mío! ¿No hay entre todos vosotros algún cirujano o médico?

—¡Oh, corro allí! —exclamó Gilberto.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker