La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Y, en efecto, hicieron en pequeño lo que Marat y Pañis hicieron en ParÃs el 2 de septiembre.
Luego se verá por qué decimos Marat y Pañis, y no Danton.
Degollaron sesenta u ochenta desgraciados, a quienes precipitaron por las mazmorras pontificales en la torre de la Nevera. La torre Trouillas, como la llaman en el paÃs.
Esa fue la noticia que se recibió dos dÃas después, y que hizo olvidar, por las terribles represalias, la muerte de Lescuyer.
En cuanto a los emigrados, que Brissot defendÃa, y a los cuales querÃa que se abriesen las puertas de Francia, he aquà lo que hacÃan en el extranjero:
Reconciliaban el Austria con la Prusia, y hacÃan amigas a dos enemigas naturales.
HacÃan que la Rusia prohibiese a nuestro embajador presentarse en las calles de San Petersburgo, y enviase un ministro a los refugiados de Coblenza.
HacÃan que Berna castigase a una población suiza que habÃa entonado el Ca ira revolucionario.
Que Ginebra, patria de Rousseau, que tanto habÃa trabajado para que la revolución se efectuase, dirigiese contra nosotros la boca de sus cañones.
Que el obispo de Lieja se negase a recibir un enviado francés.
Verdad es que los reyes obraban del mismo modo.