La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Vaya por la Gironda; veremos si esta produce mejor efecto que los constitucionales y los Fuldenses.
—Ahora queda otra cosa, señor.
—¿Cuál?
—Si las cuatro cartas que voy a escribir convendrán a Vuestra Majestad.
—Esta noche lo veremos.
—¿Esta noche, señor?
—SÃ, las cosas urgen, celebraremos un consejo extraordinario, que se compondrá de vos, de Grave y de Cahier de Gerville.
—¿Y Duport du Tertre?
—Ha presentado su dimisión.
—Esta noche estaré a las órdenes de Vuestra Majestad.
Y Dumouriez se inclinó para despedirse.
—No —dijo el rey—, esperad un instante, quiero comprometeros.
Aún no habÃa concluido, cuando la reina y madame Isabel se presentaron. Llevaban sus devocionarios en la mano.
—He aquà el señor Dumouriez —dijo el monarca a la reina—, que promete servirnos bien, y con el cual vamos a componer esta noche un nuevo ministerio.