La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Gilberto les hizo una seña con la mano, y los dos diputados se dirigieron al sitio en que estaba Luis XVI.

Para llegar hasta la estancia de la reina, Gilberto tenía que atravesar varias habitaciones, y entre ellas la alcoba del rey.

El pueblo había entrado en todas partes.

—¡Miren el Veto gordo! —decían los hombres sentándose en el lecho del rey—; a fe mía que tiene una cama mejor que la nuestra.

Nada de esto debía ya causar temor; el primer momento de efervescencia había pasado.

Gilberto volvía, pues, bastante tranquilo al lado de la reina.

Una rápida mirada que al entrar en la sala dirigió hacia la ventana, le tranquilizó completamente.

La reina estaba en el mismo sitio, y el delfín tenía puesto, como su padre, un gorro frigio.

Un gran rumor que se oía en la habitación inmediata, atrajo hacia la puerta las miradas de Gilberto.

Este rumor lo causaba Santerre al acercarse.

El coloso entró en la sala.

—¡Hola, hola! —dijo—, ¿es aquí dónde está la austríaca?

Gilberto se dirigió hacia él, atravesando la estancia diagonalmente.

—¡Señor Santerre! —dijo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker