La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Se recordará que era precisamente el momento en que Andrea se llevaba a Sebastián de las Tullerías, y en que el doctor Gilberto hablaba con el Rey; por eso Pitou no encontró al doctor ni a Sebastián, pero sí a Billot.
Este último no había oído hablar del muchacho, e ignoraba a qué hora volvería Gilberto.
El pobre Pitou estaba tan inquieto que no pensó en hablar a Billot de Catalina: toda su conversación no fue más que una larga queja sobre su desgracia de no haber estado en su aposento cuando Sebastián llegó.
Después, como llevaba consigo la carta del joven para justificarse en caso necesario, la leyó de nuevo, cosa bien inútil, pues habíala leído y releído tantas veces que la sabía de memoria.
Así había pasado el tiempo, lento y triste para Pitou y Billot, desde las ocho de la noche hasta las dos de la madrugada.
¡Era largo tiempo… seis horas! No había necesitado Pitou el doble para llegar desde Villers-Cotterêts a París.
A las dos de la madrugada, el ruido del aldabón había resonado por décima vez, desde la llegada de Pitou.