La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Vengo a deciros, señor Gilberto, que hicisteis bien en retenerme aquí, puesto que podía ser útil a vos y al país; pero mientras permanezco aquí, todo va mal allá abajo.
No se vaya a creer por estas palabras, que Pitou había revelado los secretos de Catalina, hablando de los amores de la joven con Isidoro, no; el honrado comandante de la guardia nacional de Haramont no era capaz de hacer una delación; solamente había dicho a Billot que la cosecha era mala, que los centenos habían faltado, y que una parte de los trigos había quedado destruida por el granizo. Añadió que los graneros estaban a medio llenar, y que había encontrado a Catalina en el camino de Villers-Cotterêts a Pisseleu.
Ahora bien, Billot se había inquietado poco por la falta de centeno y la pérdida de una parte de los trigos, pero casi desfalleció al tener conocimiento del desmayo de Catalina.
Porque el buen padre Billot, sabía que una joven del temperamento y de la fuerza de su hija, no se desmayaba sin razón enmedio de un camino.
Por lo demás había interrogado a Pitou, y aunque este se mostrase muy reservado en sus contestaciones, más de una vez Billot había movido la cabeza, diciendo:
—Vamos, vamos, creo que ya es tiempo de volver allá abajo.