La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Preciso es decir que Marat por una parte y Hebert por la otra, le calentaban demasiado la cabeza; y hasta Robespierre, que deseaba reconquistar su popularidad, muy expuesta ahora por haber aconsejado la paz cuando toda Francia deseaba la guerra, hasta Robespierre, decimos, se hizo novelero y propaló las más absurdas noticias.
Un partido poderoso, según aseguró, ofrecía el trono al duque de Brunswick.
¿Cuáles eran en aquel momento los tres partidos poderosos que estaban en lucha? La Asamblea, la municipalidad y los Jacobinos; pero en rigor los dos últimos podían convertirse en uno.
Robespierre era individuo del club de los Jacobinos, y también de la municipalidad.
El partido poderoso era la Gironda.
Ya hemos dicho que Robespierre traspasaba los límites de lo absurdo en sus noticias; y en efecto: ¿qué podía serlo más que acusar a la Gironda de haber ofrecido el trono al general enemigo, siendo así que había declarado la guerra a Prusia y Austria?
Y ¿quiénes eran los hombres a quienes se acusaba de esto? Los Vergniaud, los Roland, los Clavières, los Servan, los Gensonné, los Guadet, los Barbaroux, es decir, los más fogosos patriotas, y al mismo tiempo los hombres más honrados de Francia.