La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Sucederá lo que Dios quiera —contestó el rey—; he hecho todo cuanto he podido por el pueblo, y nada tengo que reprenderme.
Entonces, volviéndose el municipal hacia el ayuda de cámara Hue, que estaba en pie junto a la puerta, le dijo:
—En cuanto a ti, el ayuntamiento me ha encargado constituirte en prisión.
—¡En prisión!, ¿quién? —preguntó el rey.
—Vuestro ayuda de cámara.
—¿Mi ayuda de cámara? Pero ¿cuál?
—Este.
Y señaló al señor Hue.
—¡El señor Hue!, ¿de qué se le acusa?
—Eso no me importa; sólo sé que será trasladado esta tarde, y que se sellarán sus papeles.
Y luego al salir, dirigiéndose a Clery, dijo:
—Id con cuidado en lo que hacéis, porque os sucederá otro tanto si no andáis derecho.
Al dÃa siguiente, 3 de septiembre, a las once da la mañana, estaba reunido el rey con su familia en el aposento de la reina; un municipal dio a Clery la orden de subir al cuarto del rey.
Manuel estaba allÃ, y con él algunos individuos del ayuntamiento.