La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entonces Dumouriez se adelantó hacia aquellos hombres, que formaban siete batallones.

—Vosotros —gritó—, pues no quiero llamaros ciudadanos, ni soldados, ni tampoco hijos míos, estáis viendo delante esa artillería y detrás esa caballería, y esto equivale a deciros que os tengo entre el hierro y el fuego. ¡Os habéis deshonrado con crímenes, y yo no tolero aquí ni asesinos ni verdugos! ¡Al menos conato de motín, mandaré que os hagan trizas; pero si os corregís, si sabéis conduciros como ese valeroso ejército, en el que tenéis el honor de ingresar, hallaréis en mí un buen padre! ¡Sé que entre vosotros hay bribones encargados de impulsaros al crimen; podéis expulsarlos vosotros mismos o denunciármelos, pues os hago responsables unos de otros!

Y no solamente aquellos hombres inclinaron la cabeza, llegando a ser después excelentes soldados; no tan sólo expulsaron a los indignos, sino que hicieron pedazos al miserable Charlot, que había herido a la princesa de Lamballe con un leño, y que llevó su cabeza en la punta de una pica.

En esta situación se esperó a Kellermann, sin el cual no se podía arriesgar nada.

El 19, Dumouriez recibió aviso de que se hallaba a dos leguas de él por su izquierda.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker