La Condesa de Charny
La Condesa de Charny El 21 de septiembre a medio día, antes de que se conociera en París la victoria alcanzada por Dumouriez, victoria que salvaba a Francia, las puertas de la sala del Picadero se abrieron y se vio entrar lenta y solemnemente, dirigiéndose unos a otros miradas interrogadoras, a los setecientos cuarenta y nueve individuos que constituían la nueva Asamblea.
Doscientos de ellos pertenecían a la antigua Asamblea.
La Convención nacional se había elegido bajo la impresión de las noticias de septiembre; de modo que se hubiera podido creer a primera vista que era una Asamblea reaccionaria. Aún hay más: varios nobles fueron elegidos también, y un pensamiento del todo democrático indujo a llamar a los criados a votar, habiéndolo hecho algunos en favor de sus amos.
Por lo demás, eran diputados nuevos, menestrales, médicos, literatos, periodistas y comerciantes. El espíritu de aquella multitud era quieto e indeciso; quinientos representantes, por lo menos, no eran Girondinos ni pertenecían a la Montaña; los acontecimientos debían determinar el puesto que ocuparían en la Asamblea.
