La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Y dirigiéndose a la reina, añadió:
—¡No llorabais asà cuando asesinabais al pueblo el diez de agosto!
—¡Ah!, señor, —contestó la reina—, el pueblo está muy engañado sobre nuestros sentimientos. ¡Si nos conociese mejor, harÃa como vuestro compañero, llorar por nosotros!
Clery tomó los libros pedidos por el rey y volvió a subir, ansioso de anunciar a su amo la buena noticia; pero los municipales lo deseaban tanto como él. ¡Es tan bueno conducirse bien!
Se sirvió la comida en la habitación del rey, donde se reunió toda la familia; hubiérase dicho que era un banquete de fiesta, y creÃase haberlo obtenido todo ganando un dÃa.
En efecto; todo se habÃa ganado, pues no se oyó hablar más del acuerdo de la municipalidad, y el rey continuó viendo a su familia como antes, durante el dÃa, y comiendo con ella.