La Condesa de Charny
La Condesa de Charny La reina y la familia real habían sabido la sentencia por los vendedores de diarios, pero no conocían los detalles del proceso; el rey se los refirió, excusando a los hombres que le habían condenado, y haciendo notar a la reina que ni Pétion ni Manuel habían votado por la muerte.
La reina escuchaba, y cuando quería hablar los sollozos se lo impedían.
Dios daba una compensación al pobre prisionero, pues en aquella última hora le hacía adorar todo cuanto le rodeaba, incluso la reina.