La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por último, a las diez y cuarto el rey se levantó el primero; entonces, esposa, hermana e hijos, se suspendieron de su cuello como los frutos de un árbol; el rey y la reina tenían cada cual cogido de una mano al delfín; la princesita, a la izquierda de su padre, le abrazaba por la cintura, y madame Isabel había cogido el brazo al rey. La reina, que tenía derecho a más consuelo, porque era la menos pura, había pasado el brazo alrededor del cuello de su esposo, y todo aquel triste grupo avanzaba con el mismo movimiento, dejando oír gemidos, sollozos y gritos, en medio de los cuales se oían estas palabras:

—Os volveremos a ver, ¿no es verdad?

—Sí… sí… estad tranquilos.

—¿Mañana por la mañana… a las ocho?

—Os lo prometo.

—Pero ¿por qué no a las siete? —preguntó la reina.

—Pues bien, sí, a las siete —contestó el rey— pero… ¡adiós, adiós!

Y pronunció estas palabras con una voz tan expresiva, que se adivinaba que temía que le faltara el valor.

Madame Royale no pudo resistir más; exhaló un suspiro y se dejó caer en el suelo: se había desmayado.

Isabel y Clery la recogieron.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker