La Condesa de Charny
La Condesa de Charny No se debía pensar en la casa de la tía Angélica, pues; a medida que la revolución seguía su curso, aquella mujer se mostraba cada vez más arisca, cosa que parecía increíble, y al mismo tiempo enflaquecía más, lo cual se hubiera creído muy difícil.
Aquel cambio en su moral y en su físico consistía en que Villers-Cotterêts, como en todas partes, las iglesias se habían cerrado, y se esperaba que el comité de instrucción pública inventase un culto razonable y cívico.
Ahora bien; cerradas las iglesias, el producto obtenido del alquiler de sillas, que era el principal ingreso para la tía Angélica, quedaba reducido a la nada.
He aquí la causa del cambio que se observaba en la tía Angélica.
Añadamos que había oído referir tan a menudo la toma de la Bastilla a Billot y Ángel Pitou, y les había visto con tanta frecuencia marchar de pronto a la capital, que no dudaba en modo alguno que la Revolución francesa fuese obra de Ángel Pitou y de Billot, siendo los ciudadanos Danton, Marat, Robespierre y otros, los agentes secundarios de aquellos principales agitadores.
La señorita Alejandrina, como ya se comprenderá, la mantenía en sus erróneas ideas, a las que el voto regicida de Billot vino a comunicar el carácter de exaltación rencorosa del fanatismo.