La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No se podía, pues, pensar en la casa de la tía Angélica para alojar allí a Catalina.

Restaba la pequeña cabaña de Pitou en Haramont.

Pero ¿cómo habitar los dos aquella pequeña cabaña, sin dar motivo para las más malignas habladurías?

Esto era más imposible aún que habitar la choza del padre Clouis.

Pitou se resolvió, pues, a pedir hospitalidad a su amigo; Desiré Maniquet, hospitalidad que el buen hombre concedió, y que Pitou pagaba con industrias de toda especie.

Pero con todo esto, la pobre Catalina no estaba bien acomodada.

Pitou tenía para ella todas las atenciones de un amigo, todas las ternuras de un hermano; pero Catalina comprendía bien que Pitou no la amaba como un hermano ni como un amigo.

El pequeño Isidoro comprendía también esto, él, pobre; niño que, no habiendo tenido la dicha de conocer a su padre, amaba a Pitou como si hubiese sido el vizconde de Charny, o más, tal vez, porque, preciso es decirlo, Pitou era el adorador de la madre, pero también el esclavo del niño.

Hubiérase dicho que comprendía, como hábil estratégico, que no había más que un medio para penetrar en el corazón de Catalina, y que este medio era Isidoro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker