La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La tía Angélica estaba muerta.

—¡Qué desgracia! —dijo Pitou.

—¡Bah!, no grande, hijo mío —contestó Farolet—, porque ella no te quería mucho.

—Es posible —replicó Pitou—, pero yo sí la quería.

Dos lágrimas rodaron por las mejillas del honrado joven.

—¡Ah! ¡Pobre tía Angélica! —exclamó.

Y cayó de rodillas al pie de la cama.

—¡En!, señor Pitou —dijo la madre Fagot—, si os hace falta algo, con franqueza no tenéis más que mandar. Pues somos vecinos o no.

—Gracias, madre Fagot. ¿Está ahí vuestro chico?

—Ahí está. ¡Eh, Fagotín! —gritó la buena mujer.

Un chicuelo de catorce años se asomó a la puerta.

—Aquí estoy, madre.

—Decidle —continuó Pitou— que vaya corriendo a Haramont y diga a Catalina que no tenga cuidado, pero que he encontrado muerta a la tía Angélica. ¡Pobre tía!

Pitou enjugó de nuevo sus lágrimas.

—Y que por eso me detengo aquí —añadió.

—¿Lo oyes, Fagotín? —dijo la madre Fagot.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker