La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Pitou corrió hacia él.
—¿Os marcháis, señor Raynal? —le dijo.
—Y ¿qué quieres que haga aquÃ, hijo mÃo?
—¿Asà está enteramente muerta?
El doctor se encogió de hombros.
—¡Oh, Dios mÃo, Dios mÃo! —dijo Pitou—. ¡Muerta de frÃo y hambre!
El doctor Raynal hizo una seña al joven, y este se le acercó.
—Sin embargo de eso —le dijo—, te aconsejo que busques por el techo y por el suelo, ¿entiendes?
—Pero señor Raynal, ¿no me decÃs que ha muerto de hambre y de frÃo?…
—No importa, hijo mÃo, no importa, se ha visto más de un avaro morir de hambre y de frÃo sobre su tesoro.
Y llevando el dedo a la boca le dijo:
—Guarda silencio.
Y se marchó.