La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Mamá —contestó el niño.
—Di a papá Pitou: «No tengas cuidado, papá Pitou; mamá te ama y te amará siempre».
El niño repitió con su dulce vocecita:
—No tengas cuidado, papá Pitou; mamá te ama y te amará siempre.
Con esta seguridad, Pitou no opuso ya dificultad alguna en ir a casa del señor de Longpré.
Al cabo de una hora después de haberlo arreglado todo, entierro y casamiento, y pagado con anticipación, con el dinero que le quedaba habÃa comprado un poco de leña y provisiones para dos dÃas.
Y era tiempo de que la leña llegase; fácilmente se comprendÃa que en aquella pobre casa de Pleux, donde el viento penetraba por todas partes, se pudiese morir de frÃo.
Pitou, a su vuelta halló medio helada a Catalina.
Según los deseos de esta, se habÃa aplazado el casamiento hasta el lunes.
Los dos dÃas y las dos noches pasaron sin que Pitou ni Catalina se separasen un momento. Las dos noches las pasaron ambos velando a la muerta.